Ong Namo Guru Dev Namo: El cielo también recita este mantra

Ong Namo Guru Dev Namo: El cielo también recita este mantra

Sat Nam, querida. 🤍

Gracias por estar aquí, por leer estas palabras que nacen de mi corazón.

Hoy celebramos Guru Purnima, un día para honrar a quienes, con su presencia, sus palabras e incluso con sus silencios, nos han ayudado a recordar al maestro interior. Al Guru Universal.

En 2019 mi vida cambió por completo. Uno de los giros más importantes que di fue comenzar una práctica de Kundalini Yoga. Vivía en Tulum, acababa de cumplir 29 años —hola, retorno de Saturno— y estaba en una búsqueda interior. (Aunque ahora me pregunto… ¿esa búsqueda alguna vez termina?)

Mi amiga Vida, con quien compartía largas conversaciones sobre Tarot, creatividad y el arte de ritualizar la vida, había comenzado a practicar Kundalini Yoga en Holistika, un lugar precioso en medio de la selva. Siguiendo sus pasos llegué al Sunday Church con Heather, de Swan Love Yoga. Nunca imaginé que esa práctica se convertiría en uno de los portales más importantes de mi vida. Tampoco imaginé que sería uno de los pilares que me sostendría durante la pandemia, cuando, irónicamente, ese iba a ser mi año sabático de viajes y movimiento.

Cada clase comenzaba con el Adi Mantra: Ong Namo Guru Dev Namo. Heather siempre nos recordaba su significado: "Me inclino ante la Conciencia Creativa Infinita. Me inclino ante la Sabiduría Divina que habita en mi interior."

Aunque hoy ya no practico Kundalini Yoga con la misma frecuencia, ese mantra nunca se fue. Todavía tengo un playlist que comienza con el Adi Mantra y termina con Sat Nam: "Yo soy la verdad. La verdad es mi esencia." Curiosamente, es a ese mantra al que sigo regresando cuando la vida se pone intensa. Hay días en los que siento que respirar cuesta un poco más. Entonces inhalo pensando Sat, exhalo diciendo Nam y, casi sin darme cuenta, vuelvo a mí.

En estos últimos años otro lenguaje llegó a mi vida: la astrología. Desde aquel retorno de Saturno comencé a estudiar mi carta natal y los movimientos del cielo. Al principio parecía un idioma extraño y complejo. Hoy sigue siéndolo, pero también se ha convertido en una de las formas más profundas que conozco para comprenderme. Especialmente estos últimos meses, en este viaje —literal y metafórico—, la astrología ha estado presente todos los días. Cada tránsito, cada conversación con mi carta y cada arquetipo me recuerdan algo que ya intuía: que voy caminando el sendero que mi alma eligió recorrer. Que mi deseo de salirme del molde, comprenderme profundamente, ritualizar la vida y acompañar a otros a recordar quiénes son no es una casualidad. Es mi camino.

Durante muchos años recorrí ese camino sin pensar que necesitaba un maestro. Siempre encontré sabiduría en la naturaleza, en los libros, en las amistades, en las experiencias y en la observación. Sentía que todo lo que necesitaba aprender vivía dentro y alrededor de mí. Y, en el fondo, sigo creyéndolo.

Pero el año pasado algo cambió.

Asistí a mi primer retiro de enseñanzas: El Llamado del Chamán.

Recuerdo perfectamente una conversación con mi maestra, Gretchen. En algún momento me dijo: "Todo lo que estás haciendo es muy New Age." No sabes cuánto me dolió escuchar esas palabras. Mi ego se defendió inmediatamente. Aquí estaba yo, haciendo lo mejor que podía con las herramientas que había encontrado en el camino, sintiendo que todo lo que había aprendido era válido… porque lo era.

Con el tiempo comprendí que Gretchen no estaba descalificando mi camino. Me estaba invitando a profundizar.

Su comentario abrió una pregunta que hasta ese momento nunca me había hecho:

¿Cuánto más podría descubrir si también aprendía a ser alumna?

Poco después me uní al programa de Ontogonia de Facilitadores del Dharma con Carlos de León. Desde entonces cada clase, cada retiro y cada conversación han sido un recordar. No porque alguien me esté entregando una verdad que yo no poseía, sino porque me ayudan a nombrar, comprender y profundizar aquello que ya vivía dentro de mí.

Hoy sigo sintiendo que la sabiduría vive dentro y alrededor de nosotros. Pero también puedo reconocer el inmenso regalo de los maestros externos. Aquellos que hacen las preguntas que nosotros todavía no sabemos formular. Y quizá eso es justamente lo que hacen los verdaderos maestros: no nos dicen quiénes somos; nos ayudan a recordar quiénes siempre hemos sido.

Y esta mañana, mientras contemplaba Guru Purnima, apareció una pregunta que nunca antes me había hecho:

¿Y si el Adi Mantra también pudiera leerse desde la astrología?

Lo que descubrí me sorprendió. Sentí que el cielo estaba recitando exactamente el mismo mantra, solo que en otro lenguaje.

Ong es la creación manifestándose. No es solo el potencial; es la vida tomando forma. Astrológicamente me recuerda al Sol, el impulso de expresar quién eres; a Aries, el primer movimiento; a Leo, la creatividad como un acto sagrado; y a Júpiter, la expansión de la conciencia. Es ese instante en el que una visión deja de ser una idea y comienza a existir.

Después viene Namo. La reverencia. La pausa. La capacidad de escuchar antes de actuar. Me recuerda a Piscis, a la receptividad de la Luna, a la confianza de Neptuno y al silencio de la Casa XII, ese espacio donde algo nuevo comienza a gestarse antes de nacer. No es hacerse pequeño. Es reconocer que el ego no necesita dirigir cada paso.

Y fue ahí donde todo hizo clic.

Porque antes de Ong, antes de crear, existe Namo.

Antes de manifestar, el mantra nos invita a inclinarnos.

Antes de actuar, nos invita a escuchar.

Y justamente eso parece estar enseñándonos el cielo de hoy.

Mientras el Sol y Júpiter se encuentran en Leo preguntándonos:

¿Qué quieres expandir?

La Luna Llena en Acuario nos hace una pregunta igual de importante:

¿Qué necesitas dejar ir para hacer espacio para esa expansión?

¿Qué historias sobre ti ya no pueden acompañarte?

¿Qué necesidad de aprobación?

¿Qué identidad ya cumplió su propósito?

Solo cuando hacemos espacio, algo nuevo puede nacer.

Entonces aparece Guru, "el que lleva de la oscuridad hacia la luz". Pienso en Saturno enseñando a través de la experiencia, en Quirón transformando la herida en sabiduría, en Júpiter ampliando nuestra comprensión e incluso en Plutón, cuando nos invita a atravesar una muerte simbólica para descubrir una verdad más profunda. Porque el Guru no siempre es una persona. A veces es un tránsito. A veces una crisis. A veces una conversación. Y muchas otras, una parte de nuestra propia conciencia que por fin estamos preparados para escuchar.

Finalmente llega Dev: lo divino, lo luminoso. Me recuerda a Neptuno como conexión con lo trascendente; a Venus cuando convierte la belleza en un camino espiritual; a la Casa IX, donde buscamos significado; y a la Casa XII, donde recordamos que somos parte de algo mucho más grande que nosotros.

Entonces comprendí que repetir este mantra es un acto de alineación. Es decir:

"Hoy quiero actuar desde mi Sol, pero escuchar con mi Luna.

Quiero expandirme con Júpiter, pero sostenerme con Saturno.

Quiero abrirme a Neptuno sin perder mi centro."

Y quizá esa sea la verdadera enseñanza de Guru Purnima.

Honrar a quienes iluminaron nuestro camino.

Tener la humildad de seguir siendo alumnos.

Y recordar que la voz que buscamos afuera solo puede ser reconocida cuando aprendemos a escuchar la que siempre ha vivido dentro de nosotros.

Y quizá por eso hoy entiendo con mayor claridad el propósito de Moonwitch. No es decirle a nadie quién debe ser. Es acompañar procesos, abrir preguntas y crear rituales que ayuden a cada persona a escuchar su propia voz con mayor claridad. Porque, al final, ningún maestro puede caminar por nosotros. Solo puede recordarnos que el camino existe.

Ong Namo Guru Dev Namo.

Me inclino ante la Conciencia Creativa Infinita.

Me inclino ante la Sabiduría Divina que habita en mi interior.

Sat Nam.

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